‘Pornovenganza’ y hackeo de cámaras web, nuevas amenazas digitales que ponen en riesgo la privacidad


En los últimos días volvió a encenderse la polémica debido a la filtración de imágenes íntimas de reconocidas actrices como Jennifer Lawrence y Jennifer Lawrence. Estas imágenes, que las muestran en situaciones íntimas, fueron extraídas de sus servicios de almacenamiento en la nube. Para lograrlo, los responsables de estos actos ilícitos hackearon los sistemas de seguridad o descifraron las contraseñas, obteniendo acceso a contenido privado. No obstante, este no es más que uno de los múltiples delitos digitales que están en auge en la actualidad.

El crecimiento de los dispositivos conectados a Internet ha dado lugar a técnicas cada vez más avanzadas para la ejecución de delitos informáticos. A amenazas ya conocidas como el ciberacoso, el grooming (interacción engañosa con menores en Internet), el robo de identidad y el fraude electrónico (correos fraudulentos que engañan a los usuarios para robar sus datos), se suman nuevas formas de ataque que explotan el uso masivo de imágenes y videos y conexión wi-fi, generando un peligro latente.

Nuevas formas de vulnerabilidad

Uno de los ataques que genera más temor es el “camfecting”. En esta modalidad, los atacantes infectan dispositivos ajenos y manipulan la cámara web sin el conocimiento del usuario, espionándolo sin su consentimiento. Otro método en crecimiento es el “ransomware”, que consiste en el bloqueo de archivos personales: los ciberdelincuentes se infiltran en un sistema, bloquean documentos y exigen un pago—frecuentemente en criptomonedas—para restaurar el acceso.

Además, aunque aún no está plenamente tipificado como delito, la llamada “pornovenganza” ha generado un fuerte debate. Esta práctica consiste en la publicación de material privado sin el consentimiento de la víctima, con frecuencia como una forma de represalia. Relacionado con esto, el “sexting”—el envío de imágenes o videos con contenido erótico a través de dispositivos móviles—puede derivar en casos de chantaje y amenazas, especialmente cuando menores de edad están involucrados. Según Pablo Rodríguez Romeo, “enviar fotos comprometedoras puede exponer a los menores a situaciones peligrosas”.

La respuesta legal y las medidas de protección

En Latinoamérica, un fallo reciente de la máxima autoridad judicial estableció que espiar conversaciones de chat constituye un delito. Ya en 2008, la Ley 26.338 había tipificado como acto ilegal la intromisión en correos electrónicos ajenos, relacionándolo con la intromisión en la privacidad.

Un representante de Internet Society, advierte sobre la necesidad de proteger los datos personales: “Cuando navegamos en la red, no solo somos espectadores, sino también observados”. En respuesta a estos desafíos, su organización ha desarrollado material educativo para ayudar a los usuarios a blindar su información.

Por su parte, un analista de seguridad en Kaspersky Lab, señala que uno de los principales errores es la falta de educación digital. “Muchas soluciones de seguridad no cumplen su función, generando un riesgo mayor”, advierte.

En diversos países, especialistas en derecho informático han trabajado en iniciativas como limpia tu nombre, dirigida por el experto Daniel Monastersky, quien recomienda denunciar estos delitos en la justicia. Monastersky también lideró acciones legales contra un grupo de hackers, responsable de la publicación de imágenes íntimas de figuras públicas.

Algunas legislaciones ya han avanzado en la creación de leyes contra estos delitos. En algunos estados de EE.UU., una ley vigente desde abril penaliza la difusión de material íntimo sin consentimiento, estableciendo sanciones para quienes vulneren la privacidad de otras personas.