«Y sigo temblando siempre»: tomas falsas y un Kit Kat eterno

Portada: Mike Sain't Louis
Pedir un Kit Kat eterno como respuesta a un desengaño. No una terapia de choque, ni un viaje iniciático, ni una mudanza a otra ciudad: una pausa de chocolate que no se acabe nunca. Mike Sain't Louis dice en su diario que es probablemente lo más honesto que ha metido en una letra, y es difícil llevarle la contraria.
«Y SIGO TEMBLANDO SIEMPRE» es la pista 5 de Ojalá se pudiera viajar a Gayfolk, el segundo disco de su trilogía GAYFOLK. Es una canción desordenada a propósito: va y viene, repite, se interrumpe, salta del llanto al chiste televisivo y vuelve al llanto. Como hace la cabeza cuando intenta entender algo que no tiene sentido.
Abrirse en cuarenta partes
La canción empieza en el momento más vulnerable: cuando abres el corazón de verdad, cuando diseccionas tu personalidad en cuarenta partes para que alguien te comprenda. Y justo ahí te ganan. Te enamoras porque te han comprendido y te han abrazado.
Esa secuencia explica bien por qué algunas relaciones dañinas enganchan tanto. No te atrapan en un momento de fuerza, sino en el instante exacto en que te sientes visto. Y luego, cuando todo sale mal, lo que duele no es solo perder a la persona, sino la sospecha de que aquella comprensión era una estrategia.
¿Tomas falsas de qué serie?
Aquí está la parte más divertida, porque mezcla la tragedia con la tele de sobremesa. El protagonista repasa los recuerdos buenos: los viajes al pueblo, los paseos con los perros, las Navidades, aquella frase cariñosa para que dejara de llorar. Y se pregunta si todo eso eran tomas falsas de La que se avecina o de Caso cerrado.
Es una imagen muy precisa de lo que pasa cuando descubres que alguien te ha manipulado. No solo se rompe el presente: se rompe el pasado. Cada recuerdo bonito se vuelve sospechoso, como si hubieras estado actuando en una comedia sin saber que había cámaras. Y las dos series no están elegidas al azar: una es la comedia coral de vecinos desquiciados; la otra, un tribunal televisado donde se airean los trapos sucios.
Reírse de lo que todavía duele
Las imágenes de humillación de la letra son muy visuales: ser pisoteado, quedar aplastado en el suelo, acabar con la cabeza contra una roca. Pero la canción las mezcla con esas comparaciones de drama exagerado, y ahí aparece el humor. Es una estrategia que conoce mucha gente queer: reírse para poder seguir.
Hay además un detalle honesto, un atisbo de autocrítica, la sospecha de no ser del todo inocente. Esa duda es muy común después de relaciones así, y la canción no la resuelve. El final se queda en bucle, sin salida clara, aunque el humor deja una grieta abierta.
Temblar después de una relación así no es debilidad. Es el cuerpo recordando. Con tiempo, con apoyo y, si hace falta, con ayuda profesional, ese temblor afloja.
El autor
Mike Sain't Louis es un músico de Madrid que ha construido un universo queer imaginario, Planeta Gayfolk, repartido en tres álbumes con un videoclip por canción. Escribe todas sus letras él mismo, sin IA, y dirige sus propios vídeos.
- Videoclip oficial: «Y sigo temblando siempre» en YouTube
- Spotify: «Y sigo temblando siempre»
- Ficha del sencillo: gayfolkplanet.com
- Su música completa, gratis y sin registro
Y si alguien tiene un Kit Kat eterno, que avise.