Que tu metodología no te impida ver el bosque

«… Pues en ese bosque existen árboles que podrían llegar a lo más alto con un aprendizaje basado en unos métodos que tal vez no quieras conocer».

Afortunadamente, esto no va de metodologías ni de libertades de cátedra del docente de turno. Va ni más ni menos que de los derechos más básicos y fundamentales que le corresponden a cualquier niño o niña, independientemente de su origen cultural, étnico, socioeconómico e independientemente de su CI, discapacidades y trastornos de aprendizaje.

No podemos establecer el ‘bloqueo metodológico’ en nuestro grupo. Menos mal que hay una legislación a la que debemos someternos todos. Y, en cualquier caso, si no queremos dejar de utilizar nuestra metodología favorita, disponemos de herramientas o marcos de referencia para dotarla de una accesibilidad universal y hacer un favor a esa transmisión (o construcción, si lo prefieres) de conocimiento.

A muchos nos encanta marcarnos, de vez en cuando, una clase magistral inclusiva (pero sin abusar, pues se trata de que el alumno demuestre sus habilidades, no solo el profe). Como decía mi amigo David, La educación inclusiva es un derecho, no un método pedagógico.

Solo así, situando a los intereses superiores del menor en el centro, algo con lo que se atragantan ciertas corrientes, podremos estimular la innata predisposición del alumno para seguir aprendiendo e interesándose por nuestra materia.

Para los que gusten de hablar de los recursos todas y cada una de las veces que se menciona la palabra inclusión, decirles que todo esto es aplicable también mientras llegan los recursos (si es que llegan algún día). Seguiremos intentando trabajar con toda la inclusión que se nos permita en nuestra jornada laboral, al mismo tiempo que demandamos los recursos. Recalco lo de intentarlo, pues, que no nos quede esto. Somos funcionarios públicos y nos debemos a la ciudadanía.

Aviso a navegantes: no es nada fácil. No hay que tener muchas luces para saber que la universalización de la educación (esto significa que todo el mundo esté en las aulas, en lugar de en su casa o en la calle) iba a plantear no pocos problemas y retos a los que enfrentarse. La docencia hoy en día no es apta para pusilánimes.

Y quiero terminar con otro de esos comentarios que tanto me gustan, sencillos y de una sola oración, serenos, discretos, certeros y que no dan lugar a réplicas. Esta vez, de Rafa: Cuando te resulta ofensivo que otros exijan sus derechos es porque formas parte de la opresión.

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