@[email protected]

une pipe

Otro personaje que hace años que sigo y que me parece fascinante es la escritora y activista francesa Fátima Ouassak. Hay algunos libros muy buenos suyos pero yo recomiendo sobre todo las charlas y los artículos. Hace una crítica de clase del movimiento ecologista, demasiado blanco y demasiado burgués, y busca cómo incluir a las segundas y terceras generaciones de nuevos franceses en temas como la ecología y el cuidado del medio ambiente. Los inmigrantes es fácil que no estén interesados en comprar tierra aquí (lo normal es lo contrario, quieren ganar aquí para enviar dinero para allá para mejorar la situación de sus familias) No van a poner un huerto con un compostero ni construir una casa de barro. Seguramente no sienten de la misma manera la pérdida de la biodiversidad ni les quita el sueño el blanqueamiento de los arrecifes de coral. Les pesan otras cosas: precariedad, racismo, acoso policial, marginación social, infravivienda, ghettos. Y con todo, sin esa parte de la sociedad no hay revolución. Fátima Ouassak defiende que compartimos muchos objetivos  y tenemos que buscar la manera de hacer frente común. También están por la justicia social, porque la comida de calidad esté al alcance de todos los bolsillos, por el ocio creativo, por los objetos reparables, por el aire limpio, los materiales no-contaminantes, por la vida sencilla. Se me ocurre todo eso, pero como dice Ouassak, ya está bien de proyectar sobre ellos, hay que escucharles, ponerles el micro delante y dar un paso atrás. Sus voces son imprescindibles

El día del Pico de la Energía es hoy. Nunca más habrá más energía disponible y barata que hoy en el mundo. Mañana habrá la misma si hay suerte, si no la hay: un poquito menos, pero en ningún caso habrá más. Los puentes y las presas que se construyeron con ferralla y hormigón durarán 100 años y no se pueden reparar y ya veremos si para cuando toque habrá materiales y maquinaria y diesel para la maquinaria para volver a hacerlos.  Podemos realmente mantener esos trenes que van a 250 kms/h y esas vías tan fastidiosas los próximos 10, 20 o 50 años?  A qué precio? Porque los recursos que dediquemos a eso habrá que quitarlos de otro lado