Espacio Ácrata

Código abierto y Resistencia. Blog destinado a la divulgación de anarquía, historia, educación.

Mi anarquismo

Hola! Espero te encuentres bien al momento de leer estas líneas. Hoy voy a compartir un texto escrito allá por 1908, por Rafael Barrett (Periodista, narrador y ensayista de orientación anarquista)

Me basta el sentido etimológico: «Ausencia de gobierno». Hay que destruir el espíritu de autoridad y el prestigio de las leyes. Eso es todo. Será la obra del libre examen. Los ignorantes se figuran que anarquía es desorden y que sin gobierno la sociedad se convertirá siempre en el caos. No conciben otro orden que el orden exteriormente impuesto por el terror de las armas. Pero si se fijaran en la evolución de la ciencia, por ejemplo, verían de qué modo, a medida que disminuía el espíritu de autoridad, se extendieron y afianzaron nuestros conocimientos. Cuando Galileo, dejando caer de lo alto de una torre objetos de diferente densidad, mostró que la velocidad de caída no dependía de sus masas, puesto que llegaban a la vez al suelo, los testigos de tan concluyente experiencia se negaron a aceptarla, porque no estaba de acuerdo con lo que decía Aristóteles. Aristóteles era el gobierno científico, su libro era la ley. Había otros legisladores: San Agustín, Santo Tomás de Aquino, San Anselmo. ¿Y qué ha quedado de su dominación? El recuerdo de un estorbo. Sabemos muy bien que la verdad se funda solamente en los hechos. Ningún sabio, por ilustre que sea, presentará hoy su autoridad como un argumento; ninguno pretenderá imponer sus ideas por el terror. El que descubre se limita a describir su experiencia, para que todos repitan y verifiquen lo que él hizo. ¿Y esto qué es? El libre examen, base de nuestra prosperidad intelectual. La ciencia moderna es grande por ser esencialmente anárquica. ¿Y quién será el loco que la tache de desordenada y caótica? La prosperidad social exige iguales condiciones. El anarquismo, tal como lo entiendo, se reduce al libre examen político. Hace falta curarnos del respeto a la ley. La ley no es respetable. Es el obstáculo a todo progreso real. Es una noción que es preciso abolir. Las leyes y las constituciones que por la violencia gobiernan a los pueblos son falsas. No son hijas del estudio y del común ascenso de los hombres. Son hijas de una minoría bárbara, que se apoderó de la fuerza bruta para satisfacer su codicia y su crueldad. Tal vez los fenómenos sociales obedezcan a leyes profundas. Nuestra sociología está aún en la infancia y no las conoce. Es indudable que nos conviene investigarlas, y que si las logramos esclarecer nos serán inmensamente útiles. Pero, aunque las poseyeran jamás las erigiríamos con Código ni en sistema de gobierno. ¿Para qué? Si en efecto son leyes naturales se cumplirán por sí solas, queramos o no. Los astrónomos no ordenan los astros. Nuestro único papel será el de testigos. Es evidente que las leyes escritas no se parecen, ni por el forro, a las leyes naturales. ¡Valiente majestad la de esos pergaminos viejos que cualquier revolución quema en la plaza pública, aventando las cenizas para siempre! Una ley que necesita del gendarme usurpa el nombre de ley. No es tal ley: es una mentira odiosa. ¡Y qué gendarmes! Para comprender hasta qué punto son nuestras leyes contrarias a la índole de las cosas, al genio de la humanidad, es suficiente contemplar los armamentos colosales, mayores y mayores cada día, la mole de fuerza bruta que los gobiernos amontonan para poder existir, para poder aguantar algunos minutos más el empuje invisible de las almas. Las nueve décimas partes de la población terrestre, gracias a las leyes escritas, están degeneradas por la miseria. No hay que echar mano de mucha sociología, cuando se piensa en las maravillosas aptitudes asimiladoras y creadoras de los niños de las razas más «inferiores», para apreciar la monstruosa locura de ese derroche de energía humana. ¡La ley patea los vientres de las madres! Estamos dentro de la ley como el pie chino dentro del brodequín, como el baobab dentro del tiesto japonés. ¡Somos enanos voluntarios! ¡Y se teme «el caos» si nos desembarazamos del brodequín, si rompemos el tiesto y nos plantamos en plena tierra, con la inmensidad por delante! ¿Qué importan las formas futuras? La realidad las revelará. Estemos ciertos de que serán bellas y nobles, como las del árbol libre. Que nuestro ideal sea el más alto. No seamos «prácticos». No intentemos «mejorar» la ley, sustituir un brodequín por otro. Cuanto más inaccesible aparezca el ideal, tanto mejor. Las estrellas guían al navegante. Apuntemos en seguida al lejano término. Así señalaremos el camino más corto. Y antes venceremos. ¿Qué hacer? Educarnos y educar. Todo se resume en el libre examen. ¡Que nuestros niños examinen la ley y la desprecien!

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No estoy conforme

de Teresa Claramut

Hola! Quería compartir un texto que me encontré escrito por Teresa Claramut, que como podrán haber leído en el título del blog se llama “No estoy conforme”. Publicado originalmente en El Rebelde, Barcelona, 12 de octubre de 1907. Recuperado el 16 de septiembre de 2014 desde viruseditorial. Comparto textual:

Hay quien afirma no ser conveniente en la actualidad propagar el ideal anarquista porque, habiéndose llevado a cabo tantos casos de terrorismo por individuos llamados anarquistas, la general opinión cree ver tras esta propaganda la bomba o el puñal. Otros consideran que los anarquistas están desprestigiados y que las masas no prestarán atención si se les habla en nombre de la Anarquía y opinan por tanto que, unidos a los partidos avanzados (sic), podría laborarse mejor en pro del progreso. Y por último, he encontrado por este mundo una infinidad de anarquistas que lo primero que os dicen es que se propague todo lo radical que se quiera, pero sin nombrar la anarquía, porque así las autoridades concederán más libertad y no pondrán obstáculos a nuestros actos. No puedo estar conforme con ninguno de todos esos seres pusilánimes. El ideal anarquista no puede ser aceptado vergonzosamente; el ideal anarquista sólo pueden sentirlo aquellos corazones rebeldes por temperamento más que por convicción, que hacen de la idea acción y no esperanza que, como el Dios de los párvulos reserva un castigo para el malo y un premio para el bueno. La anarquía es tan grande, tan poderosa, que sus elementos comparten el poder de la Naturaleza. La anarquía, como la Naturaleza, produce extraños fenómenos, extraños por nuestra ignorancia ya que a medida que la ciencia progresa el misterio desaparece. Es menester, pues, que esos miopes que creen que la anarquía es la bomba, estudien las biografías de los diferentes autores de los atentados llamados anarquistas y conocerán que aquellas manos que lanzaron el rayo del grande odio, movíanse a impulsos de un corazón henchido de amor por la humanidad. Los elementos de la Naturaleza producen el rayo que mata, pero no por eso dejamos de llamarla nuestra madre, porque sabemos hoy que el rayo que tronchó la encina purificó el bosque. El hombre, mientras se asustó ante el rayo, fue víctima de su fuerza; pero cuando el hombre se detuvo a estudiar el porqué del rayo, pudo dominarlo atrayéndole para sepultarle. Si todos esos servidores a sueldo, si todos esos explotadores de la candidez del pueblo, si todos esos bandidos de sotana, frac o levita, al oír el estruendo de uno de esos actos se entregaran al estudio de sus causas, verían que lo que en la Naturaleza produce el rayo, produce en la sociedad el rayo de los grandes odios. Las corrientes producen con sus choques la chispa eléctrica, ¿acaso son menos poderosas y menos opuestas las corrientes sociales que las atmosféricas? La holganza y la extenuación por la falta de trabajo, la hartura y el hambre, el lujo y la pobreza, el brutal y soez insulto del que manda y la dignidad de hombre del mandado. Ahora bien; si aquellos que se ceban contra el anarquista que ha esgrimido un arma contra el que consideró ser cabeza de la tiranía, hubiéranse aproximado a estudiar serenamente el porqué del hecho, entonces descubrirían que no existe en aquel ser una dureza de instinto, sino más bien una gran sensibilidad, y que todos los que contribuyen a levantar una barrera entre seres que por naturaleza pertenecen a una misma especie, son los que componen la corriente negativa que produce esos trastornos que no lamento ni apruebo porque son hechos. Ningún partido político ha contribuido a esta obra altamente social, de hacer del mundo una sola patria y de la raza humana una sola familia. Si a Franklin se le reconoció el mérito de haber dominado el rayo, a los anarquistas se nos debe reconocer los únicos que queremos anular los rayos sociales por el choque que produce el desequilibrio imperante, causa y factor de todos los hechos terroristas. Ésta es una verdad que debemos sostener contra todos los que hablen contrariamente. Los que afirman que los anarquistas están desprestigiados y que por ese motivo no será eficaz la propaganda anarquista, carecen de la más pequeña noción de anarquía. Pueden desprestigiarse los políticos que convertidos en jefes prometen a las masas sinceridad, honradez, equidad, valor hasta perder la vida por la república o el trono, pidiéndoles a los pueblos a cambio de sus promesas y sacrificios, el voto, la confianza absoluta, la sumisión. Pueden desprestigiarse los predicadores de todas las religiones que se abrogan la intervención entre el penitente y su Dios, pero ¿cuándo y cómo puede desprestigiarse un anarquista? ¿Hay algún anarquista que haya prometido libertades, derechos ni nada? ¿Hay algún anarquista que haya pedido nada a las masas? No; pues si el anarquista no promete nada, ni cree en el sacrificio porque realiza tan sólo lo que le causa placer y satisfacción, y así lo propaga, diciéndole a las masas que nada esperen de nadie, que cada uno debe obrar con criterio suyo, muy suyo, ¿a qué viene ese cuento de que los anarquistas están desprestigiados? Llévese ese convencimiento a todos los que nos quieran oír y continuemos nuestra obra hasta allí donde nos sintamos satisfechos de nuestra labor, es decir, hasta allí donde llegue nuestra fuerza anarquista. A los que por temor de las autoridades nos acaricie y cohíba la propaganda quieren librarse de la libertad, la de decir lo que sienten y piensen recibiendo con el gesto sublime del vencedor todo lo que viniere, a ésos les digo, que la anarquía es un ideal muy masculino. Retírense en buena hora los eunucos.

¿Quién fue?

Teresa Claramunt Creus (Sabadell, Cataluña; 4 de junio de 1862 – Barcelona, 11 de abril de 1931),​ conocida también como “la virgen roja barcelonesa”, fue una dirigente anarcosindicalista española y pionera del feminismo obrerista anarquista. Era una trabajadora del ramo textil y fundó un grupo anarquista en Sabadell, influida por Fernando Tarrida del Mármol, con quien participó en la Huelga de las Siete Semanas de 1883, en la que se reivindicaba la jornada de 8 horas.

En octubre de 1884 fue una de las fundadoras de la Sección Varia de Trabajadores Anarco-colectivistas de Sabadell tal y como aparece en el Acta de Constitución firmada el 26 de octubre por las obreras que habían decidido formar parte de la Federación de trabajadores.

En el año 1888, Teresa junto a su marido Antonio Gurri emigraron a Portugal, debido a que no encontraban trabajo y a la violencia que existía en Sabadell por parte de los empresarios, apoyados por el Somatén. Permaneció en Portugal dos años y se sabe que colaboró con los grupos anarquistas del país.

Regresa a España, siendo ya muy conocida por la policía española. Su prestigio era muy importante en amplias capas de la población y muchas veces la policía la detenía con la finalidad de tenerla muy intimidada.

Con Ángeles López de Ayala y Amàlia Domingo impulsó en 1892 la primera sociedad feminista española, la Sociedad Autónoma de Mujeres de Barcelona.

Fue detenida después de la explosión de unas bombas en el Liceo de Barcelona en 1893, y de nuevo fue arrestada durante la represión del Proceso de Montjuic (1896), durante el cual fue golpeada brutalmente, lo que le dejó secuelas para el resto de su vida.

A pesar de no ser condenada por ningún delito, después del juicio fue desterrada en Inglaterra hasta el año 1898.

Fundó la revista El Productor (1901) y participó activamente en las reivindicaciones sociales de principios del siglo XX. En 1903 en su escrito La mujer. Consideraciones sobre su estado ante las prerrogativas del hombre, plantea la equiparación salarial entre hombres y mujeres. Considera la educación como culpable del estado de la mujer, apuntando su necesaria autoemancipación.

Colaboró en La Tramontana, en La Revista Blanca y dirigió el diario El Rebelde durante 1907-1908.

En 1902 tomó parte en los mítines en solidaridad con los huelguistas del metal y con los de la huelga general de febrero de 1902.

Fue nuevamente detenida después de los sucesos de la Semana Trágica de Barcelona en agosto de 1909 y confinada en Zaragoza, donde en 1911 impulsó la adhesión de los sindicatos locales a la CNT y también la huelga general de 1911, lo que le supuso un nuevo encarcelamiento bajo la acusación de “agitadora anarquista”. Durante su encarcelamiento hace aparición una enfermedad que la llevará posteriormente a la muerte por parálisis.

Ya muy enferma, la policía registró su piso tras el atentado contra el cardenal Juan Soldevila y Romero en Zaragoza, obra de Los Solidarios, el 4 de junio de 1923, buscando pruebas que la comprometiesen.

Vivió varios años en Sevilla, donde intentó curarse de su enfermedad, pero Teresa seguía luchando. En 1923, participa en un importante mitin en Sevilla contra la dictadura de Primo de Rivera. En 1924, se traslada nuevamente a Barcelona, pero se encuentra ya muy impedida y se alejó de las actividades públicas. Su casa se convierte en centro de actividad anarquista y es visitada por grandes figuras internacionales como Max Nettlau y Emma Goldman.

La madrugada del 11 de abril de 1931, un día antes de que ciudadanos de toda España acudieran a las urnas para elegir nuevos representantes municipales, falleció Teresa Claramunt. Fue enterrada el mismo 14 de abril, el día de la proclamación de la Segunda República.

Navegando por las redes descubrí un hermoso artículo de la historiadora Laura Vicente Villanueva que publicó en la Revista Arenal sobre la biografía de Teresa Claramunt, dejo el enlace para descargarlo....no te vas a arrepentir!

Teresa Claramunt, memoria y biografía de una heterodoxa de Laura Vicente Villanueva

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Irving Louis Horowitz, “Los anarquistas. La teoría (Volumen 1)” y “Los anarquistas. La práctica (Volumen 2)"

El prólogo a esta antología sobre el anarquismo, escrito por Irving Louis Horowitz, examina los supuestos de esa corriente de pensamiento (la idealización del estado de naturaleza, la crítica del poder, el descuido de los estudios económicos, la desconfianza en la tecnología, la fe en el pueblo trabajador, etc.), analiza las contradicciones entre la teoría y la práctica libertarias (moralismo pedagógico y violencia terrorista, antipoliticismo y politicismo) y establece una detallada tipología del anarquismo (utilitario, campesino, sindicalista, colectivista, conspiratorio, comunista, individualista y pacifista).

El primer volumen, dedicado a la teoría, reúne textos que conciben el anarquismo como una crítica de la sociedad: Malatesta, Proudhon, Bakunin y Kropotkin, entre otros), como un estilo de vida (Tolstói, Emma Goldman, Nicola Sacco, Bartolomeo Vanzetti, etc.) y como un sistema filosófico (Stirner, Thoreau, Josiah Warren, Herbert Read).

El segundo volumen, dedicado a la práctica, recoge diversos estudios y testimonios de la materialización de las ideas y proyectos anarquistas. La primera sección dibuja un amplio panorama histórico del movimiento libertario en diversos países a través de los trabajos monográficos de destacados especialistas: España (Gerald Brenan, Hugh Thomas), Italia, Estados Unidos, Francia, Rusia, América Latina y el norte de Europa.

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Volumen 1

Volumen 2

#anarquia #anarquismo #anarquista #acrata

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Brian Morris, “Pueblos sin gobierno. Antropología de la anarquía”

La ciencia social y las eco-filosofías occidentales, están permanentemente divididas entre dos imágenes contradictorias de la especie humana. Una, asociada con Thomas Hobbes (1651), ve la vida social de los seres humanos/humanas como una «guerra contra todos/todas», y la naturaleza humana como esencialmente posesiva, individualista, ególatra y agresiva, es un principio básico del «individualismo posesivo» de la teoría política liberal (Mac-Pherson 1962). La otra, asociada con Rousseau, representa la naturaleza humana en términos del «buen salvaje»: de la especie humana como buena, racional, y angelical, requiriendo solo una sociedad buena y racional para desarrollar su naturaleza esencial (Lukes 1967, 144-45). Ambas imágenes comparten un paradigma teórico similar, ven las relaciones humanas como exclusivamente «determinadas por algún estado natural de los seres humanos» (Robarchek 1989, 31). Pero contrarrestar los enfoques biológicos y deterministas de la cultura no debería llevarnos a respaldar un determinismo unilateral cultural (o lingüístico) que obvia completamente la biología, sino pensar más allá, en la intencionalidad de mundo. En el presente texto, Brain Morris nos muestra un análisis breve y riguroso, acerca de sociedades que se organizan/organizaban sin gobierno, mostrando su visión de la política, sus contextos políticos, su organización política y finalmente su visión de mundo desarrollada desde “La Matrilinidad y la religión de la diosa madre”

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#antropologia #antropologiaanarquista #anarquia #pueblossingobiernos

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Algunas ideas falsas sobre el anarquismo (Max Nettlau)

Hay, hablando brevemente, tres clases de anarquismo: la escuela revolucionaria de Bakunin y Kropotkin, conocida bajo la denominación de anarquismo comunista; el anarquismo ético o filosófico de Godwin, Proudhon y Tucker; y, el anarquismo religioso de Tolstoy.

Así, al hablar de las falsas ideas que corren sobre el anarquismo, es necesario no olvidar que no sólo cada escuela o rama es mal interpretada, sino que también la confusión se deriva asimismo del propio hecho de existir diferentes tendencias, antagónicas necesariamente en algunos extremos. Del mismo modo, los que tienen o se forman ideas falsas del anarquismo constituyen distintas categorías. Para mayor sencillez las dividiremos en tres tipos diferentes: los conservadores, que detestan y temen cualquier proposición radical sobre cambios sociales; los socialistas y otros reformistas, que no pueden ver, porque no lo necesitan, el objetivo de otros compañeros; y los anarquistas mismos que creen tener el monopolio de verdad.

Es, pues, incuestionable que tales falsas ideas son en gran número y muy variadas, por lo que sería abusar de su paciencia hablar de todas ellas. Limitaré, por tanto, mis observaciones solamente a unas cuantas y, en particular, a la escuela revolucionaria, que es la que mete más ruido, la más aborrecida y la que peor se comprende.

La primera y más importante falsa concepción del anarquismo, sostenido inocente y maliciosamente por amigos y adversarios, es la de que Anarquismo, Comunismo y Revolución, son una trinidad indisoluble, de tal modo, que muchos se imaginan al primero con la revolución sangrienta en una mano y el comunismo angélico en la otra. Así, pues, presupone aquél la revolución e implica el comunismo como una económica necesidad social. Que hay fundamento para la formación de estos errores en las mismas enseñanzas de algunos propagandistas de la anarquía, no puede negarse en redondo. Como toda generalización no derivada de inducciones, la concepción del anarquismo fue atrevida, pero vaga. Y también, como otras muchas ideas, no pudo escapar, en sus comienzos, a la influencia de las ideas vecinas.

El nacimiento del anarquismo coincide con el período revolucionario de 1848-71. Las tradiciones de la gran revolución francesa estaban entonces todavía frescas en el espíritu popular; el ambiente impregnado de la idea de cambios político-sociales y las aspiraciones de los hombres adquirieron grandes vuelos. La construcción de barricadas era entonces una industria floreciente. Fue en una época de fabricación de constituciones de papel y de sistemas sociales, cuando precisamente surgió el sistema no autoritario.

Las más vivas críticas acerca de la tiranía del Estado abrieron naturalmente nuevos horizontes a los más impacientes y más perseguidos revolucionarios de aquel tiempo. El ideal de no-autoridad les inspiró obstinado oposición a los poderes constituidos y su naciente amor por la hollada humanidad no podía hallar satisfacción sino en la más alta expresión de la fraternidad humana: un sistema económico basado en el comunismo fraternal. Y se abandonaron en esta creencia.

Pero si es históricamente cierto que los primeros anarquistas fueron antes que todo comunistas revolucionarios, no se puede por ello inferir que el anarquismo sea necesariamente imposible sin los principios económicos del comunismo y sin el método de la revolución violenta. Teóricamente, no hay en verdad lazo esencial de unión entre los tres conceptos, aun cuando un buen número de personas afirmen su fe en aquella trinidad como un todo. Los que no creen en la necesidad del gobierno, pueden o no ser devotos de la revolución y de la propaganda por medio de la matanza; pueden o no comulgar en el Comunismo.

La defensa de la libertad en las relaciones sociales, del principio del voluntariado o del derecho de secesión en la organización social, presupone, como explanaré luego más extensamente, una sola condición económica fundamental, a saber: igualdad de medios para obtener la independencia económica.

Por otra parte, en el terreno de los hechos, el anarquismo americano nativo, según lo expuso su fundador Josiah Warren y también muy expresivamente Thoreau, está enteramente libre de ambas tácticas, la comunista y la revolucionaria. El anarquismo de Benjamín R. Tucker, generalmente el más lógico y firme, es de todo en todo opuesto al sistema comunista y extremadamente pacífico en su método. El mismo Proudhon procuró establecer la anarquía por medio del Banco del Pueblo y el Cambio del Trabajo.

Es, pues, evidente que identificar el anarquismo con la revolución o con el comunismo es una falsa concepción de la teoría y contrario a los hechos de su historia. Y, sin embargo, todavía lo oímos repetir una y otra vez, inocentemente por parte de los simpatizantes, que debían conocerlo mejor, y maliciosamente por los reaccionarios y los socialistas políticos, que no necesitan enterarse, porque el error sirve a su propósito de desacreditar el anarquismo ante el pueblo.

Como prueba de tan corriente y maliciosa ignorancia acerca del anarquismo, citaré algunos párrafos de cierto libro publicado hace pocos meses y que fue muy aplaudido por la prensa socialista y calificado por el editor de The Comrade de «libro notable de un hombre notable». En la página 332 de La Historia del Socialismo en los Estados Unidos, se lee lo siguiente: “Los anarquistas, al no reconocer el carácter orgánico de la sociedad humana, niegan el curso gradual y lógico de su desenvolvimiento. El mundo está dispuesto para las más radicales revoluciones en todo tiempo, y cuando se requiere para su éxito feliz es un golpe de mano de determinados hombres capaces de arriesgar su vida por el bienestar del oprimido pueblo”.

“Consecuentes con su punto de vista, los anarquistas repudian la acción polí- tica como una farsa dañosa y desdeñan los esfuerzos de las asociaciones de oficio y del socialismo por mejorar la condición de la clase trabajadora, como medios reaccionarios que tardaran la revolución al suprimir el descontento de los obreros por su estado actual. Sus esfuerzos (los de los anarquistas) se encaminan directamente a sembrar la semilla de la rebelión entre los pobres y mantener una guerra personal con aquellos que reputan responsables de toda la injusticia social, los altos y los poderosos de todas las naciones. Sus armas son la propaganda por la palabra y por la acción”.

Este hombre notable parece no haber leído nunca un simple folleto anarquista. Cada sentencia de estos párrafos es una absurda interpretación de frases cogidas al vuelo en los pasionales discursos del veterano revolucionario John Most hará unos treinta años. Pero desgraciadamente la teoría del anarquismo es tan poco entendida, que semejante potingue de absurdos halla fácil acogida aún entre los escritores, para no hablar de los píos lectores que se horrorizan sencillamente de “las peligrosas teorías de esos horribles lunáticos que se llaman anarquistas”.

Otras de las más importantes falsas ideas sobre el anarquismo de que necesito hablar, porque afecta a su principio fundamenta, es la que se refiere al concepto de la libertad individual. Mucho se abusa de esta locución. En nombre de la libertad defienden los satisfechos burgueses la misma esclavitud de nuestros tiempos, y en el espíritu de la propia constitución del sucesor de aquellos, el socialismo que aspira al poder político, la libertad es perfectamente compatible con la futura esclavitud. El anarquismo es aborrecido porque se le supone partidario de la libertad sin freno, de la licencia grosera, de lo que es destructor de toda vida social, en tanto que los anarquistas mismos están todavía divididos en cuanto a la definición de la palabra. La escuela «filosófica» se conforma con la fórmula spenceriana de la libertad igual, esto es, la de que cada uno es libre de hacer lo que le plazca en tanto no coarte la libertad de los demás. Pero el problema no queda así resuelto; solamente adelanta un paso más, porque la fórmula no incluye la definición de su cláusula limitativa. ¿Qué es, en efecto, lo que constituye una interferencia o invasión de la libertad ajena?

Lo objeción se reproduce más adelante y parece fundamental, porque no es ya el principio de libertad el que sirve como guía de conducta, sino más bien los límites de la libertad, que es la misma concepción de la libertad garantizada por las leyes que sostiene la vieja burguesía.

La escuela anarquista «no filosófica» mira semejante fórmula con recelo. Para sus partidarios, la libertad implica nada menos que ese idílico estado en que cada uno es perfectamente libre, no sólo de hacer, sino de gozar todas las cosas. Confían antifilosóficamente, por cierto, en la bondad inherente a la naturaleza humana y rehúsan poner límites a la libertad de cualquier especie que sea. Es esta aspiración de los anarquistas comunistas hacia la libertad idílica perfecta lo que impele a los reformadores benévolos, pero cautos, a expresar su simpática observación de que el anarquismo es ciertamente un bello ideal, pero ¡oh, cuán impracticable! Y así tenemos anarquismo execrado, por una parte, como teoría diabólica de infierno y caos, e idealizado, de otra, como un sueño beatífico, pero imposible.

Ahora bien, la libertad que defienden los anarquistas ni es tan terrible que produzca el caos, no tan beatífica que resulte de imposible realización. La vacilación proviene únicamente de ser aquélla mal entendida. Se habla siempre de libertad como si fuera una fuerza positiva, un arma, algo de que los individuos pueden usar para bien o para mal.

Frecuentemente oímos decir: «Den al hombre la libertad y abusará de ella empleándola en molestar a su vecino»; o, por el contrario: «Den al hombre la libertad y será bondadoso y considerado con los demás». Pero la libertad no es una cosa que se da. No es un título de propiedad o una lettre de chachet, de la que se puede hacer lo que nos plazca. Esencialmente la libertad es una simple relación, una condición negativa, la ausencia de algo positivo en sus manifestaciones, esto es, la ausencia de sujeción.

Además, la libertad es una relación social, no una facultad individual. Fuera de la sociedad no podemos formarnos concepción alguna de la libertad. Podemos hacer en absoluto cuanto se nos antoje sin que implique todavía cuestión alguna de libertad. Nuestros actos llegan a tener significación únicamente en tanto cuanto afectan a otros, cuando tienen una relación definida con los actos de los demás, esto es, cuando son actos sociales.

Al hablar de libertad no hacemos más que caracterizar simplemente la relación de nuestros hechos con los hechos de otros; expresamos entonces que nuestra actividad no cohíbe la actividad de nadie. En las relaciones de hombre a hombre, tener libertad no significa de ningún modo estar investido del poder de dirigirlo; significa acrecentar el beneficio que envuelve la condición negativa de no ser dirigido por él. Muchos dicen: «Está muy bien hablar de libertad perfecta para lo futuro, cuando los sentimientos altruistas se hayan desenvuelto y sobrepujado a los sentimientos egoístas y el interés de los hombres consista principalmente, como dice Spencer, en ser auxiliar de los demás. Pero con la actual condición humana y las complicadas relaciones de los intereses en conflicto, es preciso que la restricción, mejor que la libertad, continúe siendo la guía principal de la organización social».

La falacia que asoma en esas palabras es también debido a una errónea concepción de la libertad. No es esta un sacrificio que se hace en beneficio de otros. No procede de los sentimientos altruistas, del apoyo mutuo, del hecho de ser ayudado. No hay ningún imperativo, haz para otros, etc., es el grito egoísta puro que desata, que aísla.

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#anarquismo #anarquia #anarquista

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EL SABOTAJE (Emile Pouget)

Históricamente, la práctica del sabotaje aparece como la primera forma de acción espontánea de los trabajadores en lucha contra la arbitrariedad patronal. Ya hacia 1830, a las disminuciones de horarios y de salarios decretadas por un patronato todopoderoso, los obreros tejedores lioneses respondieron con la destrucción de las máquinas recién instaladas.

De todas formas, no es hasta 1895 que, por primera vez en Francia, se esboza una aproximación teórica y consciente realmente del sabotaje.

El sabotaje, que hasta entonces no había sido practicado sino inconscientemente y de forma instintiva por los trabajadores, iba muy pronto, bajo su denominación popular, a formar parte del vocabulario sindical y a afirmarse como uno de los medios de lucha privilegiados de la clase obrera.

Aquí y allá, algunas huelgas llamadas “salvajes”, adornadas algunas veces con rotura de máquinas o de tímidas experiencias de gestión directa, aparecen como la supervivencia de un pasado sindical que habríamos podido creer cumplido e inclinan a pensar que el sindicalismo revolucionario no está del todo muerto… Si los trabajadores conscientes de la mutación conceptual e ideológica que se ha operado en las estructuras teóricas y prácticas del sindicalismo pudieran encontrar en estas páginas las premisas de una acción revolucionaria futura, la presente reedición del Sabotaje no habría sido vana.

(Fragmentos del prefacio)

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#sabotaje #anarquia #anarquismo #EmilePouget

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Recopilación de diferentes artículos aparecidos en publicaciones antiautoritarias italianas desde 1994 a 2009. (MASSIMO PASSAMANI – EL DESORDEN DE LA LIBERTAD)

La mayoría fueron publicados en Canenero, un semanal de “destrucción vagabunda, entendiendo por esto la posibilidad de pasar al ataque del Estado y la dominación en todas sus formas sin, por así decirlo, prestar juramento a ninguna bandera” (de la editorial del nº 1). Los textos aquí presentados se insertan en los debates que en los últimos años se han desarrollado en territorio italiano, comunes en gran medida a los del estado español, acerca de la represión, el individuo, organización, lucha armada, dominación tecnológica, responsabilidad individual, etc.

Índice: —Introducción (diciembre, 2010. Massimo Passamani) -El desorden de la libertad -Acada uno su nada -Como en misa -El cuerpo y la revuelta -El reverso de la historia -El precio de todo un mundo -Las dos caras del presente -Nada que ofrecer -¿Y si perdiésemos la paciencia? -Sin ruido, saboreando la revuelta -La lógica de la medida -En la cárcel de las opiniones -Las palabras, los derechos y la policía -Más, mucho más -Pensamientos dispersos sobre la utopía: Autogestión y hostilidad hacia lo existente (último nº de Lammutinamento del pensiero, 1994) -Sobre la utopía. Entre funerales y deseos -Piedras y fluidos -La llamada de la polis -La miseria de las garantías -Municipalismo e integración -Autogestión o destrucción de lo existente -Reflexiones sobre la ciudad: El progreso nunca destruye tan a fondo como cuando construye (Adesso, 2002) -Autoorganización como ética, como modo de vivir: Individuo y sociedad, violencia y no-violencia (jornadas “Una utopía agita el mundo”, 2002) -Individuo y sociedad, violencia y no-violencia -Individuo y sociedad -Violencia y no-violencia -Sí, pero en el fondo qué queréis (Adesso, 2004) -Como piedras en el agua -¿Entonces? -Al aire libre (2004) -Notas sobre la represión y sus contornos -Una casa inhabitable -No digas que somos pocos… -El gran juego -Metafísica de la juventud (Adesso, 2009)

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Quién es Massimo Passamani?

MASSIMO PASSAMANI (1972~), escritor, orador y anarcoactivista italiano. En 1996, como resultado del “juicio Marini” (montaje del estado italiano en los años ’90 para criminalizar y eliminar la lucha social anarquista), huyó a Francia. Arrestado en París, fue extraditado a Italia y arrestado hasta febrero de 1998. Posteriormente ha sido arrestado en varias manifestaciones y protestas. En 2010, sus escritos fueron publicados en castellano: “El desorden de la libertad”.

#Passamani #anarquia #Anarquista #anarquismo

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Nuestra Misión. Prosas de una mujer insurgente de María Álvarez

“María Álvarez era un espíritu único en el mundo de las ideas y la militancia anarquista. Mujer joven, pues apenas contaba veinte y un años de edad, su insurgencia no era un pasa tiempo, sino un constante renuevo de sí misma, una compenetración vasta y honda de su vivir revolucionario, una dedicación férvida a la vida mental. Nunca alumbró América vida femenina más alta, y era como la sabia Carolina Muzilli, como la Raquel Camaña, como la Gabriela Mistral, una vida forjada en humildad, acunada en el hogar pobre, y conoció la dura existencia del proletariado. Por eso, María Álvarez, si no fue un alto poeta como la Mistral y una militante como la Muzilli, fue en cambio, una obstinada veta mental dedicada en donar luz y lecciones sabias a los humildes, a las madres, a los obreros, entrando en los múltiples y vastos problemas de su mundo nuevo”.

De momento, los diez escritos reunidos en esta antología buscan rescatar y difundir el pensamiento de una joven anarquista, en cuyos afectos y saber intelectual aún pervive la inquietud de la mirada crítica, la duda y la esperanza de torcer la realidad para encaminarse a los inhóspitos y extensos rumbos de la libertad.

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#MariaAlvarez #Mujeranarquista #Anarquia #anarquismo

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El problema de la enseñanza y otros escritos de Ricardo Mella

Hola! En esta ocación voy a copiar textual un fragmento del texto de Ricardo Mella. “ Sabíamos que no faltan librepensadores, radicales y anarquistas que entienden la libertad al modo que la entienden los sectarios religiosos. sabíamos que los tales actúan en la enseñanza, como en todas las manifestaciones de la vida, a la manera que los inquisidores actuaban y al modo que actúan hoy sus dignos herederos, los jesuitas laicos o religiosos. Y porque lo sabíamos, abordamos el problema de la enseñanza en nuestro artículo anterior. Como no queremos ningún fanatismo, ni aun el fanatismo anarquista; como no transigimos con ninguna imposición, aunque se ampare en la ciencia, insistiremos en nuestros puntos de vista. Se lleva tan lejos el sectarismo que se presenta en forma de dilema: o conmigo o contra mí. “

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#RicardoMella #Anarquismo #Anarquia #Anarquistas #Elproblemadelaenseñanza

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BAJO TRES BANDERAS: ANARQUISMO E IMAGINACIÓN ANTICOLONIAL

Hola! Hoy quería compartir el libro Bajo tres banderas. Anarquismo e imaginación anticolonial, de Benedict Anderson [Ed. Akal. Madrid. 2005]

Benedict Anderson, apresado en Manila después de los violentos levantamientos de 1896 y más tarde encarcelado, junto con anarquistas catalanes, en el castillo barcelonés de Montjuïc. A su regreso a Filipinas, para entonces ocupada por los estadounidenses, Isabelo formó los primeros sindicatos militantes, bajo la influencia de Malatesta y Bakunin.

Anderson analiza las complejas relaciones intelectuales de estos jóvenes filipinos con la nueva «ciencia» de la antropología en Alemania y Austro-Hungría, y con los empiristas franceses posteriores a la Comuna, sobre un fondo de anarquismo militante en España, Francia, Italia y América, el levantamiento armado de José Martí en Cuba y las protestas antiimperialistas en China y Japón. Al hacerlo, describe el estrecho entrelazamiento del internacionalismo anarquista con el anticolonialismo radical.

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Me despido esperando te encuentres bien!

#Anarquía #Anarquismo #Anticolonialismo

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